Probando la nueva placa de video

Ante todo quiero pedir disculpas por no haber publicado nada en este último tiempo, sobre todo a los que me lo preguntaron. El parón se debió simplemente a la falta de motivación, no abandoné el blog ni mucho menos. Este es un proyecto que pretendo mantener por largos años. Sepan que tengo muchas cosas en mente por ser posteadas, esperemos que pueda hacerlo cuando la motivación y el tiempo vuelvan.

Ahora sí, aclarado eso vamos a lo que nos compete. Como ahora laburo me puedo dar los gustos que antes no podía, como es lógico. Por eso es que me decidí a armar una PC completamente nueva, con muchas prestaciones y potente, apta para la producción musical, la edición de videos y el gaming. En otro post voy a hablar y contarles cómo es la configuración de la PC que me armé, pero en esta entrada voy a centrarme en la última adquisición: la placa de video.

La placa en cuestión es la EVGA GTX 970 SC GAMING ATX 2.0.

EVGA GTX 970 SC GAMING ACX 2.0

Todavía no he tenido tanto tiempo como para probarla al máximo, pero lo poco que la he probado me ha dejado bastante conforme. Por ejemplo, he renderizado videos usando la tecnología CUDA y la velocidad de procesamiento es mucho mayor (lleva menos tiempo) que usando sólo la CPU. También he probado algunos juegos y noté una gran subida de FPS con configuraciones de calidad que antes no llegaba, y finalmente grabé gameplays en 1080p 60fps, que ahora les comparto.

Los gameplays en cuestión son de Audiosurf, un juego musical en el que hay que ir juntando bloques a medida que una melodía suena. Esta melodía puede ser cualquier canción que nosotros elijamos, ya que la secuencia de los bloques se genera automáticamente. Para la prueba usé tres canciones de mi amigo Hans Smeck, al que aprovecho para mandarle un saludo y motivaciones para que pronto vuelva a construir su estudio de grabación y siga produciendo su música.

Hans Smeck – Heavenly journey

Hans Smeck – Eternal flight

Hans Smeck – Infinite universe

¿Qué te parece la placa? ¿Y los videos? ¿Y la música?

Nos vemos en la próxima entrada.

Mi nuevo (y primer) telescopio

¿A quién no le gustaría (o gusta si ya lo hiciste alguna vez) mirar el cielo y la vecina con un telescopio, amplificando la visión y detalle del ojo desnudo o haciendo visible lo invisible a éste? Creo que no hay persona en la faz de la tierra que diga que no. Ahora que el bolsillo me lo permite, me pude dar el gusto y me compré mi primer telescopio.

Would you like to look through my telescope? The Milky Way’s a fine sight to see…

Mike Oldfield

Como todo novato de la astronomía y óptica en el campo práctico, la elección de qué telescopio comprar me fue difícil: no conocía absolutamente nada sobre telescopios. Lo único que se le parece, y con lo que estoy familiarizado, son los microscopios, los que usé, uso y voy a usar toda mi vida (porque soy profesor en biología. Sí, ya sé, tengo que agregar esta información en la sección Acerca de), pero como los campos de aplicación de estos instrumentos no son los mismos (incluso, de algún modo, opuestos), no encontré pertinente hipotetizar analogías entre las funcionalidades de uno y otro, por lo que de verdad me encontraba en la completa ignorancia. Por ejemplo, sé que con un microscopio óptico con un aumento de x600 se pueden ver incluso células humanas, pero no tenía ni la más pálida idea si esa ampliación era buena o no para un telescopio (tampoco si la ampliación es o no tan importante), al menos para mirar algunos objetos del espacio profundo, que es lo que me gustaría ver además de la clásica Luna y los planetas de nuestro Sistema Solar.

Así que después de leer varios foros, reviews y videos sobre telescopios, me enteré que existen dos grandes grupos: los refractores y los reflectores. Difieren en que el primero funciona en base a la convergencia de la luz en un punto a partir de lentes, mientras que el segundo capta la luz y la concentra con espejos. Esto es de suma importancia ya que al utilizar espejos en vez de lentes se elimina un molesto inconveniente llamado aberración cromática, que es inherente a prácticamente todas las lentes (seguro que no en las de calidad superior), pero por pura física en los espejos esto no sucede. La aberración cromática se produce cuando las diferentes longitudes de onda de la luz no convergen perfectamente donde deberían y la imagen se ve como un anaglifo 3D, y es bastante molesto. Ésto, sumado a que los oculares sí o sí son lentes y potenciarían la aberración, me hicieron decidir por un reflector. ¡Pero ojo! No todo en la vida es color de rosas, dijo Yayo. Los telescopios reflectores son más delicados que los refractores, necesitan más mantenimiento y una alineación periódica de los espejos (colimación), porque con el transporte se mueven. También pueden sufir otro tipo de distorsiones como la coma. Además me tuve que familiarizar con otros términos (algunos conocidos de fotografía, otros no) como la distancia focal, el diámetro de la apertura, el buscador de estrellas, las lentes Barlow y la montura. Ésta última también funcionó como filtro de varios modelos de telescopios a elegir. La montura ecuatorial es la que me resultó más conveniente, ya que con ella se pueden realizar movimientos finos y seguir fielmente el movimiento aparente de lo que se esté observando (respeta el movimiento curvo de la rotación de la Tierra).

En fin, después de mucho elegir, me decidí por el Galileo 114/900, un telescopio de uso astronómico y terrestre, con una apertura (diámetro del tubo) de 14 centímetros y una distancia focal (largo del tubo) de 90 centímetros, con buenas referencias en distintas reviews y consultas que hice en Taringa! con gente sabe del tema.

Telescopio Galileo 900x114
Telescopio Galileo 900×114

Si bien venía con manual, fue todo un parto montarlo porque parecía en chino. Principalmente al inicio cuando desarmé el embalaje y dispuse todas las piezas en el suelo: no sabía por dónde empezar. Con paciencia todas las partes empezaron a encajar y en poco más de una hora ya estaba armado, pero había un problema: ya era de noche y no podía ajustar la posición del buscador de estrellas (para hacerlo se recomienda que sea de día, apuntando a un edificio o antena lejana), así que usé como referencia una luz de la calle y más o menos lo logré (hoy con toda la luz del día lo pude ajustar a la perfección). La primer observación fue de la Luna, a las 21 horas cuando salió, y después a Júpiter y sus cuatro satélites visibles. Quedamos sorprendidos (mi familia, amigos y yo) de la claridad y nitidez de los cráteres, y más todavía con la visualización de los satélites de Júpiter con el menor tamaño.

¿Y dónde están las fotos? ¿Dónde, dónde?

No hay fotos. La de ayer fue una observación de prueba. Tengan en cuenta que todavía me estoy familiarizando con el aparato y aprendiendo bien para qué sirve cada cosa. Hoy intenté sacar fotos y se ven medias borrosas, pero es posible. Así que cuando el cielo se digne a despejar, voy a estar sacando un par y subiéndolas acá en una galería. Por lo pronto, a esperar.

¡Hasta luego!

Imágenes en 4K

Tal como les comentaba en mi anterior entrada (la primera), todavía estoy experimentando y aprendiendo el funcionamiento de las herramientas que ofrece WordPress. Con la primer entrada puse a prueba lo básico: texto, formatos y categorías. El próximo paso obvio sería lo que está ahora publicado: algún tipo de objeto o medio, aunque no fue tan así porque ya he configurado algunas otras funcionalidades, como lo son la barra de búsqueda y el plugin de traducción.

Puente
Puente en resolución 4K

Aunque no lo parezca, me costó un poco seleccionar la foto que sería publicada. No simplemente porque quería que sea una buena foto (aunque tengo mejores), sino que también debía tener un buen tamaño. La mayoría de mis fotos “buenas” no tienen un gran tamaño (porque las publico en Internet con una resolución más baja y me guardo esa versión) y, como soy amante de las grandes resoluciones, decidí que en este blog sólo voy a subir material de resolución no menor a 4K (unos 8 megapixeles). Esta foto, que además se encuentra publicada en mi cuenta de Flickr, “se salvó” del escalado por lo que me vino como anillo al dedo para esta entrada. El espacio que ocupen las futuras (y, esperemos, cuantiosas) imágenes, no va a ser un problema porque estoy utilizando un plan con espacio de almacenamiento ilimitado; el único “problema” que se presentaría sería a la hora de subirlas, sobre todo si armo galerías de muchas fotos, porque mi conexión no es muy buena que digamos y van a demorar bastante tiempo.

La foto en cuestión fue tomada la tarde del 14 de julio de 2012, con una Samsung PL90, en el lago artificial (“El laguito”) de la ciudad de Basavilbaso. Ese día saqué una buena cantidad de fotos, pero casi todas están escaladas.

¿Y? ¿Qué tal la foto? Dale click y fijate qué cómodo verla en 3840 x 2160. Próximamente voy a seguir subiendo material, modificando y aprendiendo la mayor cantidad de funcionalidades para poder sacarle provecho a ésto. ¡Hasta luego!